¿Debe continuar Reinaldo Rueda entrenando a la selección nacional? La polémica divide a Honduras…
Se supone que un mundial es causa de celebración y alegría, pero no para Honduras que después de su actuación en Sudáfrica 2010 encendió la polémica sobre el futuro del entrenador colombiano Reinaldo Rueda, que llegó al país precedido de un alto perfil profesional. Una minoría está a favor de su continuidad --agradecida por la clasificación después de 28 años de ausencia mundialista--, el resto, en contra.
Un año atrás la respuesta habría sido unánime, sin embargo, después de ser testigos del pobrísimo nivel futbolístico que nos retrata como una de las peores selecciones en el mundial, apenas un punto de un empate ante Suiza y sin convertir ni un solo gol (seguiremos recordando el gol de ‘Pecho de Águila’ Zelaya y Tony Laing, quienes con el resto de aquella selección siguen siendo glorias vivientes del fútbol catracho), han surgido muchas dudas que tienen descontento a la mayoría.
Es cierto que la derrota es parte del fútbol, pero en tiempos de reflexión, habrá que buscar los motivos del fracaso antes de la llegada del equipo a Sudáfrica. Y es que después de 28 años de ausencia en un mundial, cabía la esperanza de superar lo hecho en España 82, sin embargo, el trabajo no estuvo a la altura de la millonaria inversión hecha durante todo el proceso eliminatorio, donde la Comisión de Selecciones cumplió, no sólo con su oneroso salario sino hasta el más mínimo capricho del ‘Míster’, hasta a su familia que lo acompañó en la mayoría de los viajes.
Si había recibido críticas antes de iniciar el mundial por los resultados en partidos amistosos y por algunos hombres que llevó a Sudáfrica, ahora son crueles por el papelón hecho en la copa mundo. Honduras fue el espejo de su entrenador. Un hombre que permitió la injerencia de dirigentes y jugadores, quienes al final tomaron el mando.
Queda claro que al fútbol hondureño no le conviene la continuidad de un hombre, que pasó de héroe a villano. Bajo su gestión nunca encontró un equipo base, que practicara buen fútbol, fue débil jugando de visita y ultradefensivo en el mundial. Entonces, habría pocas posibilidades de aspirar a Brasil 2010. Reinaldo Rueda debería tomar en cuenta que cuando el fracaso es tan grande, es mejor dar un paso al costado y decir muchas gracias por todo lo que le dio Honduras, incluida la nacionalidad.
A FAVOR…
En Honduras hay un agradecimiento para Reinaldo Rueda porque logró que la selección nacional regresara a un mundial tras 28 años de ausencia después de España 1982 y que el pueblo hondureño se uniera detrás de su equipo. La clasificación hondureña se logró en uno de los momentos políticos más complicados de los últimos años cuando el presidente Manuel Zelaya fue depuesto, por lo que la selección se volvió un símbolo de unidad y Rueda un guía de superación y un motivador para levantarse ante la adversidad. Pero no se le contrató para ser ‘héroe nacional’ sino que bajo su gestión el fútbol hondureño destacara internacionalmente.
Contó con todo a favor para trabajar en un agradable ambiente. Desde el inicio, él y su cuerpo técnico mantuvieron una buena relación con la prensa deportiva, de la que en algunas ocasiones recibió críticas por su planteamiento, pero nada más. Los periodistas en esta oportunidad no fueron tan influyentes como en la era de Ramón Maradiaga y el mismo Chelato Uclés. Rueda también contó con el apoyo incondicional de las autoridades de la Federación de Fútbol presidida por Rafael Leonardo Callejas y de la Comisión de Selecciones, rectorada por Rafael Ferrari, que cumplieron todas sus exigencias y pagaron puntualmente los 40 mil dólares de salario.
Hay que reconocer que Rueda, en tres años en el banquillo nacional, no descubrió talentos ni logró resultados o éxitos internacionales, pero conoce al dedillo las virtudes y defectos de cada uno de los futbolistas, recordemos que dispuso de más de cien jugadores durante todo el proceso eliminatorio, y supo entender y manejar el aspecto anímico y disciplinario de cada uno de ellos, superando incluso problemas personales con algunos jugadores, por ejemplo con Julio César “Rambo” León, quien al final se perdió el mundial, supuestamente por una severa lesión. Pero su salida es otra pregunta sin respuesta.
De quedarse, continuaría el proceso con mucho más tiempo que el anterior y empezar a trabajar con gente nueva, ya que muchos veteranos (argollas) ya no estarán más. Hay una buena cantera de jugadores que pueden sacar la casta y el orgullo en la próxima eliminatoria. Rueda ya conoce a los rivales con los que hay que pelear por un boleto a Brasil 2014, entre ellos a México y Costa Rica a los que les ganó en casa. De asegurarse su continuidad, Honduras sería el único país de la CONCACAF en ratificar al cuerpo técnico, y eso es una ligera ventaja de cara a la próxima eliminatoria. Pero hay que ver el otro lado de la moneda…
EN CONTRA…
No todo es favorable para la continuidad del entrenador colombiano. El ambiente ya no será el mismo de cuando asumió el cargo y cuando logró la clasificación a Sudáfrica en octubre del año pasado al vencer 1-0 a El Salvador con un gol de cabeza de Carlos Pavón y, gracias también al empate de Estados Unidos contra Costa Rica. Hasta la clasificación a Sudáfrica fue dramática. Sin embargo, se vendió la idea de que Honduras tenía las armas para hacer un buen papel en el mundial.
El 16 de junio de 2010 contra Chile en el tan esperado debut en Sudáfrica 2010, todo se derrumbó debido a un planteamiento cobarde. En 90 minutos, Honduras no hizo un tiro directo al marco rival, y a muchos jugadores les temblaron las patitas, desempeño que abrió los ojos de muchos aficionados que creían ciegamente en el entrenador, que los desilusionó mostrando su cobardía cuando juega de visita, porque en casa siempre sacó la casta.
La pésima actuación en Sudáfrica, más los discretos fogueos y sus negativos resultados, son parte de la decepción en el proceso eliminatorio, máxime que siempre hubo excusas que no convencían a nadie como que al grupo sicológicamente le afectó el debut. ¿Por qué? Si la mayoría juegan en el extranjero. Pero, con esas figuras se hizo el papelón.
Lo anterior es completamente absurdo si se toma en cuenta de que la Federación de Fútbol contrató a un sicólogo, Orlando Caicedo, colombiano y buen amigo de Rueda, para que los jugadores superaran cualquier problema. Entonces, ¿qué pasaría? ¿Andaría el señor Caicedo de paseo con la selección nacional por Alemania, Austria y Sudáfrica?
La pérdida de fe en el trabajo de Rueda ha calado muy hondo en la hinchada hondureña que exige un cambio porque ya no creen en las palabras y excusas del profesional sudamericano, ni en las autoridades deportivas, que son cómplices del fracaso.
Otro asunto que influiría negativamente es la relación con los jugadores, ya que esta quedó muy deteriorada durante el mundial. Las divergencias con Julio César “Rambo” León por no aceptar ser suplente de jugadores inexpertos y el divisionismo entre los internacionales y los locales, es parte de los problemas internos que se dieron en la bicolor. Rueda dejó en evidencia que es un entrenador acomodado, primero por la convocatoria de jugadores que no tenían mérito para integrar la selección nacional y menos para jugar un mundial; además se dejó influenciar por jugadores de experiencia que hacían la formación titular.
SUS EXIGENCIAS
Rueda que dejó para después del mundial su posible vinculación a la selección nacional, para renovar contrato expuso un par de exigencias, entre ellas el aspecto económico. En el medio se manejó que era un entrenador barato, incluso que ganaba un salario menos al que cobró el serbio Velibor ‘Bora’ Milutinovic, de quien hasta el cardenal Oscar Andrés Rodríguez dijo que era una bofetada pagarle 30 mil dólares, pero Rueda devengaba un sueldo de 40 mil dólares, pero nadie se ha pronunciado al respecto. El cinismo del colombiano ha llegado al grado de que después del partido contra Suiza, es que ha tomado la decisión de quedarse, pero a cambio exige un incremento salarial de 15 mil dólares (ganaría 55 mil dólares), que sería una bofetada a la pobreza de nuestro país. Lo insólito es que el Presidente de la República, Porfirio Lobo Sosa, de manera irresponsable, ha puesto a la orden las finanzas del país para cumplir las exigencias del técnico, cuando el fútbol puede y debe ser autofinanciable. Sería una burla pagar 55 mil dólares cuando Honduras atraviesa por una de sus peores crisis económicas.
Otro punto es la continuidad en la presidencia de la Comisión Nacional de Selecciones, Rafael Ferrari, quien es un hombre exitoso y cumplió a cabalidad su más mínimo capricho. No es quien el entrenador para poner condiciones para renovar contrato, si quiere quedarse debe aceptar lo que se le ofrece. No tiene potestad para elegir quién o quiénes deben integrar una organización deportiva, porque es un irrespeto a los demás dirigentes del fútbol hondureño. Señores, juzguen ustedes si Reinaldo Rueda debe continuar en la dirección técnica de la selección de Honduras para buscar la clasificación a Brasil 2010.
Argentina: ¿Debe seguir Maradona?
Ayer, la selección Argentina se despidió del Mundial de Sudáfrica y ahora la incógnita, luego de la dura derrota ante Alemania, es saber si Diego Maradona seguirá al frente o no del combinado nacional.
Sin dudas, este traspié ha calado muy hondo en el seno del plantel y en toda la sociedad argentina que estaba ilusionada con esta selección. Los jugadores argentinos tuvieron un afectuoso recibimiento a su llegada a nuestro país, y la gente le ha mostrado con gestos y palabras a Maradona el deseo para que éste continúe como técnico. Además, varios jugadores le han pedido al “Pelusa” que siga al frente de la selección.
Muchos afirman que la Albiceleste falló en este Mundial por no tener un sistema, y que todo el juego argentino quedó librado a lo que pudieran hacer sus grandes individualidades. En parte puede haber algo de razón en este concepto, pero si miramos atrás en el tiempo, en otros mundiales la selección argentina tampoco puedo triunfar con técnicos como Bielsa, o Pekerman, quienes tenían un sistema y más laureles y trayectoria que Maradona. En la actualidad se sabe que los tableros y los benditos sistemas les han robado capacidad de improvisación a los jugadores, porque no les permite sacar a relucir el factor sorpresa. Dentro de este panorama ¿está mal que un técnico le permita hacer al jugador lo que más le guste y que le haga feliz en la cancha? Y si miramos con atención a los reyes de los sistemas, los italianos, expertos en la materia, se volvieron de Sudáfrica en primera ronda con más pena que gloria.
Considero que Maradona llevó a Sudáfrica a los mejores jugadores que tenía en este momento, y si bien no llegó a conformar una defensa que brindara seguridad, no podemos ignorar que en los primeros partidos el equipo mostró una gran imagen, que luego decayó frente a México y Alemania, y que teniendo en cuenta el pobre andar del equipo en las eliminatorias, el saldo final pese a la dura derrota de ayer fue favorable.
No podemos dejar de subrayar que el nivel de varios jugadores de este plantel fue de mayor a menor y que el equipo lo sintió, caso Lionel Messi que pese a no convertir ningún gol fue gravitante en los primeros juegos, luego cayó en un afán equivocado de buscar la jugada individual frente a México y Alemania. Otro caso que me sorprendió para mal, fue el bajo nivel mostrado por Ángel Di María, que antes de empezar el torneo, estaba llamado a ser una de las grandes estrellas en Sudáfrica. ¿Cuánto habrá influido su traspaso al Real Madrid en medio de la cita mundialista?
Un punto a favor de Maradona es, sin dudas, el hecho que logró despertar nuevamente la ilusión de los aficionados argentinos que hacía mucho tiempo no se mostraban tan volcados hacia una selección. El tiempo y las circunstancias develarán si el astro argentino continúa o no al frente del equipo, o si por el contrario se da por terminado este ciclo y se busca otro técnico. Más allá de que la forma de ser de Maradona -a muchos no les cae bien y cada uno tendrá sus conceptos formados-, no podemos dejar de aceptar que su sola presencia le sumó un plus añadido a un Mundial, donde hasta el momento (salvo algunos partidos puntuales), hubo más ruido de vuvuzelas que buen fútbol.