Por: Juvenal
La
incorporación del famoso Julio César “Rambo”
León, entre dirigentes y aficionados motagüenses,
ha desatado una fiebre, una especie de “rambomanía
motagüense”, dando por hecho que la llegada de este
valioso jugador será un elemento revulsivo en el club
azul profundo que desde el año pasado ha andado de “alas
caídas”.
“Rambo” es una carta que, bien jugada por un entrenador
con visión y lectura de juego, puede sacarle el máximo
provecho, dadas sus extraordinarias condiciones que ha demostrado
como un volante de apoyo y a la vez ofensivo, por su potente
disparo de derecha. Pero tiene sus bemoles que se las conocemos
y por las cuales ha entrado en choque con entrenadores y compañeros
de juego en diferentes clubes dentro y fuera del país.
Su inestabilidad emocional para tratar sus asuntos particulares
lo hacen indisciplinado y esto le merma mucho el rendimiento.
En régimen de selección ha sido norma de “Rambo”
llegar tarde a las concentraciones, lo cual lo convierte en
un elemento distractivo para los entrenadores que algunas veces
han reventado por esta conducta “rambolesca”.
Un entrenador pacienzudo como Reinaldo Rueda perdió una
vez los estribos en Miami con “Rambo” y en Olimpia
la queja era permanente por sus desplantes para llegar tarde
a las prácticas. Posiblemente la larga estadía
del jugador en Italia lo ha hecho profesionalizarse un poco,
porque nada desagrada ni perjudica tanto un plan de trabajo
de un entrenador como las faltas de un jugador a los entrenamientos.
Esto, sin embargo, no quita para nada conocer que es un futbolista
que aporta mucho a cualquier club por su talento creativo en
el juego y su don natural para abrirse espacios y su mira al
marco para tirar desde diversos ángulos que le ha permitido
conseguir enormes anotaciones en Honduras y en Italia.
Sin duda que Motagua gana un volante constructivo, creativo
y ofensivo de gran calidad, y será en pocas semanas cuando
habremos de ver un ciclón azul distinto con mejores resultados.
Pero, habrá que ponerle un tope al entusiasmo de la fiebre
sobre la llegada de “Rambo”, porque tampoco un jugador,
como en el caso de una golondrina, puede montarse el solo a
todo un equipo.
Motagua ha venido mostrando una carga de hastío futbolístico,
que no le permite sacar mejores posiciones en la tabla. Motagua
se ilusiona solo cuando enfrenta al Olimpia y luego atraviesa
una larga temporada de desilusión, como si los jugadores
de este club no tienen más motivación contra los
demás equipos. Habrá que trabajar emocionalmente
con un motivador inteligente a los jugadores azules, porque
este equipo no puede quedarse desangelado pensando en que todo
el entusiasmo se centra solamente contra los merengues.
Qué “Rambo” León sea una buena inyección
para Motagua y que las azules alcen vuelo por el bien de nuestro
fútbol que no puede quedarse solo con dos o tres equipos
que hacen la lidia por el cetro. Porque cuando eso pasa, el
campeonato se desactiva futbolísticamente y las consecuencias
se trasladan a la Selección Nacional. Veremos cómo
nos responde “Rambo”, el gran volante porteño,
que no sabemos si ha hecho bien en retornar a incorporarse al
fútbol nacional, con lo cual pensamos que se ha despedido
de los escenarios internacionales.