Por Juvenal
Para
ser sinceros, Honduras no jugó para perder frente a los
canaleros. Anduvimos con la cruz a cuestas, es otra cosa. Contra
Panamá fue uno de esos partidos extraños, donde
un error inicial no nos condenaba a la derrota, lo que más
incidió fue la diosa fortuna que estuvo en contra del
equipo hondureño. Si el cabezazo de Carlo Costly, estrellado
en el horizontal, hubiera penetrado el arco panameño,
otro gallo nos hubiera cantado. Pero el fútbol es así,
los parales también juegan y a veces en demasía.
Honduras tuvo más posesión del balón y
muchas oportunidades de anotar que se nos negaron, unas veces
por los imponderables que surgen y además la buena actuación
del portero panameño. No hay nada que lamentar, más
que tener en contra a un factor que, aunque suene mitológico
como la diosa fortuna, es un elemento que arrebata victorias
y contribuye a las derrotas en el fútbol.
En el momento que la pelota es redonda y rueda hacia donde mejor
se le dirija, el fútbol muchas veces no ofrece los mejores
resultados a los que se desempeñan mejor. Y esto fue
lo que aconteció a la selección hondureña
en Panamá esa fatídica noche. Así que,
contando con este factor, hay que pensar que no todo está
perdido para Honduras y que si jugamos como lo hemos venido
haciendo, el equipo nacional tiene recursos, fuerza y talento
para obtener más de 15 puntos y asegurar un pase a la
Copa del Mundo. No tenemos a un Messi ni a un Cristiano Ronaldo,
(que ya los quisiera tener cualquier equipo) pero tenemos delanteros
con hambre de gol y dentro de sus capacidades son una carta
de garantía para anotarle a cualquiera de los rivales
en esta ronda eliminatoria.
Hay que ganar en casa a toda costa, eso es lo que cuenta para
la clasificación. A Panamá, a Costa Rica y a Jamaica,
debemos ganarles en casa, cueste lo que cueste. Una clasificación
se gana fundamentalmente en casa. El entrenador Luis Suárez
tiene que medir sus cálculos para planear su calendario
local tomando en cuenta el clima y el nivel del mar. Con Costa
Rica debemos jugar en el Olímpico, pero a Jamaica y Panamá,
hay que traerlos a Tegucigalpa. No vaya a cometerse el mismo
error que a Ramón “Primitivo” Maradiaga le
costó no clasificar. Panamá y Jamaica son de tierra
sobre el nivel del mar y en el Olímpico funcionan como
en su casa. En Tegucigalpa hay cierta altura y un clima diferente.
A los ticos hay que maltratarlos con el calor sampedrano y haciéndolos
jugar en el bajo nivel del mar, donde la temperatura los derrite.
Los juegos de visita escapan de nuestra voluntad, porque los
locales imponen sus condiciones.
Quedan tres juegos locales y con esos nueve puntos, más
los 4 acumulados, tendremos 13 unidades. Hay que buscar arrancar
por lo menos tres puntos de visita a Estados Unidos, Costa Rica,
México y Jamaica. Es una matemática muy complicada,
pero el fútbol es igual a las ciencias exactas, donde
los números son los que hablan. Tratemos de jugar con
la ley de la probabilidad y no dejemos espacio a la improvisación.
Brasil 2014 no está lejos, todo depende de la astucia
y talento con que se maneje don Luis Suárez.