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EL
QUE NO PUEDE CORRER… |
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EN LA MIRA DEPORTIVA |
Por Don Periscopio
Tremendo revuelo causó en las lides futboleras el eventual
fichaje del delantero Carlo Costly por el club Olimpia, quien
con tremenda oferta económica buscaba ponerle la guinda
al pastel de la celebración del centenario albo, contando
para ello con un fichaje de relumbrón, de esos que dejan
satisfechos a cualquier parcial de la causa merengue.
El propio presidente de la institución, José Rafael
Ferrari, manejó las negociaciones con Costly, quien tratándose
de una margarita, deshojó la oferta un día que si,
otro día que no… Esa actitud colmó la paciencia
del mandamás merengue, quien le dio una fecha terminal
para aceptar o no la oferta blanca, tiempo que fue cumplido a
rajatabla, cerrándose el delantero la vitrina más
importante de nuestro fútbol.
En paralelo, Costly se dejó ver por los dominios del Real
España sampedrano, equipo con el descolló su señor
padre, Allan Anthony Costly, el “Cochero”, defensor
de los de verdad, pieza fundamental en la selección de
Chelato Uclés en el 82 junto a Jaime Villegas. Los aurinegros,
viendo esa conexión umbilical, tentaron al delantero, pero
lo sentimental no pudo imponerse a lo material. Incluso, ni la
amistad de Carlos Plummer Pavón sirvió para persuadir
al delantero, quien quiso utilizar ese movimiento para presionar
a los equipos locales que buscaban afanosamente su fichaje.
Lo cierto es que Costly nunca estuvo convencido de volver a Honduras
y siempre buscó una oferta del extranjero, más aún
después de haber sido dado de baja por el Atlas, quien
le dio sus papeles para que se buscara la vida por otras canchas
tras un paso infructuoso por México, y luego de no haber
resultado el préstamo con el Houston Dynamo de la MLS estadounidense.
Esa decisión del club tapatío dio en el ego al delantero,
quien tras la penosa situación de no haber asistido al
mundial de Sudáfrica por una desafortunada lesión,
ha probado de una y mil maneras que lo suyo era triunfar en el
extranjero.
Sin embargo, la oportunidad de enrolarse en Olimpia, el mejor
escaparate del fútbol local, le caía de perlas al
ariete, devaluado por su mala experiencia europea y mexicana.
Con el colmillo con el que Ferrari ha manejado las ventas y transferencias
al extranjero, seguramente que el “Cocherito” hubiese
permanecido apenas 6 meses en nuestro país para migrar
en el siguiente ciclo a otras lides. Pero no.
Costly se obstinó en forzar la situación y ahora
los pocos destinos posibles se han ido cerrando de a poco. No
hay duda que su personalidad ha sido un factor decisivo para que
las estadías en el extranjero no se hayan prolongado como
él hubiese querido. Pero, realidades son realidades. A
día de hoy, son contados con las manos de los dedos de
una mano, y sobran, los jugadores hondureños con verdadera
capacidad y mentalidad para destacar en el extranjero. En ese
selecto grupo no se encuentra el delantero.
Por lo tanto, nada de malo hubiese representado para su carrera
el haber regresado a la tierra que por muy poco tiempo disfruto
de su calidad, de ese regate-finta mejor conocido como la ‘Costlinha’,
de esos golazos que marcó en la eliminatoria pasada como
el misil a Canadá en el Olímpico.
A estas alturas del partido, Costly, así como muchos otros
tantos jugadores catrachos que anhelan una oportunidad fuera y
que la buscan con más argumentos que pancartas en las gradas,
deberían meditar que aquí la cosa no está
tan mal. Afuera se puede ganar todo el oro y el moro, si, pero
a veces aguantando la soledad de la grada o la frialdad del banquillo.
Así no vale la pena…
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PROMOCIÓN ESPECIAL |
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