Edición 324/ 15-30 Noviembre del 2008

 
 
JUGADORES ECHAN A LOS ENTRENADORES
  LA CHARLA
 

Los jugadores son responsables, por los malos resultados, del despido de sus entrenadores... ¿Por qué no sucede todo lo contrario?

LA VORÁGINE RESULTADISTA “SE COMIÓ” DOS ENTRENADORES, JAVIER PADILLA Y ALBERTO ROMERO, EN EL CAMPEONATO DE CLAUSURA. LOS JUGADORES SE CONFABULARON CON SU POBRE RENDIMIENTO

Cuando los equipos viven un momento crítico, los dirigentes apelan a la razonable frase que dice que es más fácil echar a un técnico que a 30 jugadores. Entonces, los entrenadores cargan, en su salida, con toda la responsabilidad, son los culpables del momento y mientras tanto, se quedan los jugadores que echan técnicos.
Tal cuestión obedece al comportamiento clásico de cualquier entorno futbolístico, a los resortes habituales que se activan alrededor de cualquier equipo cuando las cosas van mal o muy mal. Por lo tanto, a partir de esta premisa que ubica tal circunstancia en la costumbre, uno, como periodista, no le da más importancia. Ya se sabe que, cuando se gana y se está arriba, todo es felicidad y entrenadores, jugadores y directivos son pequeños dioses para la gran masa. Y, por el contrario, cuando se pierde y las ilusiones caen por los suelos, esos mismos protagonistas se desmoronan en la idealización de los mismos seguidores y pasan a ser entes menores, en el caso de los técnicos, incluso despreciables y prescindibles.
En el fútbol hay muchos casos, particularmente en el nuestro, y en este campeonato de Apertura que está próximo a terminar, no ha sido la excepción. De los diez entrenadores que empezaron, tres de ellos dejaron el banquillo: Emilio Umanzor del Real Juventud, Javier Padilla del Victoria y Alberto Romero del Vida. El primero interpuso su renuncia, pero los otros dos fueron separados por los malos resultados que dejó a sus respectivos clubes sumidos abajo en la tabla.
Padilla y Romero se fueron de los clubes ceibeños porque los jugadores no estaban de acuerdo con la idea futbolística, ya que la llegada de los sustitutos, Ricardo Ortiz y Manuel Bernárdez cambió de la noche a la mañana la mentalidad de los hombres de pantalón corto. Ambos clubes tuvieron una evidente mejoría que los llevó a sumar puntos.
Con lo anterior queda demostrado que hay jugadores que echan a sus entrenadores, a través de sus rendimientos, de sus actuaciones en el vestuario, de sus decisiones, de su escasa capacidad de vestir camisetas que besan por demagogia.
Hay que reconocer que los técnicos cometen errores, y hay algunos que cada domingo podría ser su último partido. Y es que las pruebas son contundentes, sólo falta la condena. Se van los técnicos, quedan los jugadores... y los resultados.
Lo paradójico de ambos casos es que supuestamente sus dirigidos eran muy afines a ellos, porque los habían llevado al equipo, pero esa “luna de miel” terminó sin pena ni gloria, el buen trabajo de Padilla, hace un año, ahora no vale nada, y la gran idea de renovar la plantilla con gente joven se vino abajo, porque los mismos promovidos no respondieron, mientras los sacrificados conspiraron constantemente en contra de Romero.
En el caso de Emilio Umanzor, siempre estuvo más pendiente de una mejor oportunidad de trabajo, quizá menos complicada, y al menor impasse no dudó en abandonar el barco, aprovechando una crisis económica del club, además fue muy inteligente en limpiar una pequeña rebelión de jugadores que pretendían dañarle el grupo, enviándolos de “vacaciones”, entre estos jugadores figuran Jorge Fúnez y Elmer Canales, quienes están peleando salarios caídos en el Tribunal Nacional de Arbitraje del Fútbol.

RECUADRO

CONSPIRARON CONTRA “MON” RODRÍGUEZ

Ejemplificando este tema de que los entrenadores son víctimas de los propios jugadores, recordamos la temporada de 1977, cuando Ángel Ramón Rodríguez dirigía al Olimpia. Su carácter fuerte, reclamos airados, porque creía que con su preparación hecha en Alemania le permitía este derecho, comenzó a tener roces con el plantel merengue, y el equipo comenzó con titubeos en el campeonato, hasta que llegó el partido ante Platense de Puerto Cortés en donde los albos en su propia casa perdieron 5 a 2. Este resultado dejó al descubierto las divergencias entre el técnico y los futbolistas. Se supo que el plantel presionó, con malos resultados, la salida del técnico.

La versión que ahora manejan es que el estratega se equivocó al entrenar  un día antes del partido y por ello los jugadores llegaron sin piernas ante un rival veloz como era Platense en ese momento.
El propio “Mon” repitió otro episodio similar en el Motagua. Después de ganar el campeonato 1991-1992, un grupo encabezado por Javier Padilla, Patrocinio Sierra, Miguel Seminario, Marvin Henríquez y Fabricio Pérez, fueron marginados de la plantilla en el siguiente torneo, unos al inicio y otros en medio de la temporada, porque conspiraron en contra del trabajo del colonés, incluso hasta se hicieron los lesionados con el propósito de no jugar bajo su mando, pero como en la tierra no hay nada oculto, la junta directiva una temporada después se enteró de la conspiración y tomó cartas en el asunto.

CHELATO, OTRA VÍCTIMA

El polémico entrenador Chelato Uclés también ha sido víctima de conspiraciones. En su primera incursión en el fútbol hondureño con el equipo Motagua, no comulgaba con la actitud de algunos jugadores y entró en roces con el brasileño Roberto Abrussezze y otros futbolistas. Los problemas se agudizaron al grado que los jugadores querían a Rodolfo “Popo” Godoy de regreso en la dirección técnica. Chelato, después que en el clásico que perdía 1 a 0 en el primer tiempo, se retiró del estadio, actitud que molestó a don Pedro Atala (QDDG), quien juró que jamás volvería a contratarlo. Al final los jugadores empataron el juego.
En el Olimpia también en varias ocasiones los conflictos con los jugadores le llevaron a irse del club, aunque en muchas otras, fue el presidente Rafael Ferr
ari quien puso un alto a cualquier crisis poniéndose de su lado, ese hecho vale recalcarlo que por lo menos ha sido de los pocos respaldados en crisis en el vestuario.
Otro entrenador que se ha visto en similar situación es Nahún Alberto Espinoza en el Olimpia.


LOS JUGADORES CON SU ACTITUD EN LA CANCHA Y CON LOS MALOS RESULTADOS DEFINEN LA SUERTE DE LOS ENTRENADORES.

 

LOS ENTRENADORES ÁNGEL RAMÓN RODRÍGUEZ Y JOSÉ DE LA PAZ HERRERA HAN SIDO VÍCTIMAS DE LOS FUTBOLISTAS.

 


 
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